Los vecinos de dos localidades de Mallorca se han visto sorprendidos esta semana por la aparición de dos vertidos: uno en la localidad de Sóller y otro en las aguas de Cala Major, uno de los principales arenales de la isla.

La primera de ellas se producía el 24 de mayo, cuando los vecinos de Cala Major detectaron un importante vertido que impregnaba las cristalinas aguas de la zona. Dicho vertido fue enturbiando el agua hasta provocar una gran mancha oscura.

Aunque en un principio se pensaba que se trataba de un vertido de aguas fecales, tras la inspección de los técnicos se determinó que la causa correspondía a una avería de agua potable, que fue reparada de inmediato. Afortunadamente, el vertido no llegó a alcanzar la playa.

Un día más tarde de este suceso, otra localidad mallorquina se vio sorprendida por un nuevo vertido, esta vez de gasoil.

El 25 de mayo el Sindicato de Riegos de Sóller denunciaba ante la Guardia Civil un vertido de gasoil en un ramal de la acequia que canaliza el agua de la Font de s’Olla.

Al parecer, el vertido se produjo el pasado viernes, cuando unos vecinos detectaron un fuerte olor a gasoil que procedía de su lavadora, tras el lavado de la ropa. El agua salía contaminada por los grifos de las viviendas, y los estanques de la zona presentaban grandes manchas en la superficie y un fuerte olor a gasoil.

Este es el segundo vertido que se produce en la zona en las últimas semanas, que también ha provocado daños en los cultivos, que utilizan el agua de la acequia para el riego. La Guardia Civil ha abierto una investigación sobre lo sucedido para aclarar los hechos.

 

 

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